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Bloque IVEl Juicio y el Éxodo · Años 48,001 – 50,000

CANTO XLIX

CENIZAS DE LAS LUNAS, POLVO DE DIOSES

39 minutos de lectura

Los nombres de los que no alcanzaron el éxodo.

Lo que las lunas dijeron antes de morir.

"No se trataba de merecer. No se trataba de ser elegido. No se trataba de ser puro o impuro, de haber amado bien o amado mal, de haber construido o destruido, de haber sido Nahualli Libre o funcionario del Concilio o guerrero del sur o habitante de la Luna técnica o niño de ocho años que no sabía que el arco de fuego en el cielo era la luna que ya no era luna. Se trataba de vivir. Siempre se trató de vivir. Y el mundo los destruyó de todas formas."

— Primera entrada sin atribución del Archivo Vivo — año 49,700

"El eco de una vida llega a los nietos cuando hay algo que lo reciba. Cuando no hay nietos — cuando no hay nadie que pueda recibir el eco — el eco no deja de existir. Deja de tener destino. El eco sin destino es indistinguible del silencio para cualquier ser que no estuviera presente cuando el sonido se produjo. Este canto es el intento de registrar el eco antes de que pierda su destino. El intento es insuficiente. El canto lo hace de todas formas."

— El Aleph Invertido — sobre el propósito del Canto XLIX

El Aleph Invertido registró sus voces mientras pudo. Los instrumentos fallaron antes de que el registro estuviera completo. Lo que sigue es lo que quedó. No todo. Lo que quedó.

PRÓLOGO · LO QUE EL CANTO NO PUEDE HACER · Y LO QUE HACE DE TODAS FORMAS

El canto no puede salvar a los que registra. El registro no es salvación — el Aleph lo estableció en el Diagnóstico Definitivo Provisional con más claridad de la que cualquier canto puede añadir. El registro es presencia. El registro dice: esto existió. El registro no dice: esto existió y por tanto no desapareció. El registro dice: esto existió y el registro es la única forma que el tiempo permite que la existencia ocupe cuando el ser que existía ya no existe.

No se trataba de ser humano, demonio, dracónico, nahualli, liberador, conservador, rico o pobre, puro o pecaminoso. Cada átomo, cada partícula tiene un propósito en la física del universo — el propósito de ser parte de lo que el universo es en cada momento de su historia. Ese propósito nadie se los quitó. Los átomos que fueron los seres del año 49,700 siguen siendo átomos. El universo los conserva como materia y como energía. Lo que el universo no puede conservar: el orden específico de esos átomos que producía ese ser específico. Ese orden desapareció. Y con el orden desapareció lo que el orden era: la persona, el nombre, el miedo específico, el amor específico, el momento específico en que el umbral se abrió o no se abrió, la voz, el olor, el peso del cuerpo en la cama en la noche.

No ni el polvo quedó de ellos. El polvo es materia dispersa — el polvo existe. Lo que no existe es el orden. Lo que no existe es la forma específica en que esos átomos estaban dispuestos para ser ese ser y no otro. Eso se fue. Eso es lo que el canto registra sabiendo que registrarlo no lo devuelve: la forma específica de cada ser que el colapso disolvió.

¿Cuál era el propósito de todos esos seres?

No lo sabremos. Porque así pasaron a la historia. Sin que nadie pudiera preguntarles.

I · LAS VOCES · LA CASCADA DE LOS QUE FUERON

El Aleph Invertido registró las últimas comunicaciones de los seres de superficie que el sistema de transmisión alcanzó en el período del colapso activo. Las comunicaciones no eran para el Aleph — los seres de superficie no sabían que el Aleph las registraba. Las comunicaciones eran para los que los seres esperaban que las recibieran. El Aleph las recibió cuando nadie más pudo recibirlas. Las preservó. Son lo que sigue.

TOCHTLI-DE-LOS-SIETE-HIJOS · Madre · Prominente sur · Año 48,620

El registro de Tochtli-de-los-Siete-Hijos es un registro de audio de cuarenta y dos minutos recuperado del sistema de comunicación personal del Prominente sur. Tochtli tenía cincuenta y ocho años cuando lo grabó. Cuatro de sus siete hijos habían alcanzado el Éxodo — los cuatro que tenían el Teyolía marcado y que Tochtli no sabía que tenían el Teyolía marcado porque el Teyolía marcado no produce síntoma visible en la superficie. Tochtli supo que se habían ido. No supo adónde.

Grabé esto para los cuatro que se fueron porque no sé si van a poder escucharlo algún día pero necesito decirlo de todas formas. Necesito decirlo porque si no lo digo se queda sin decir y lo sin decir es lo que el mundo destruye primero. Así que lo digo: los vi nacer. Los vi aprender a caminar. Los vi aprender a mentir y los vi aprender a no mentir cuando aprendieron que mentir era más costoso. Los vi enamorarse de las personas equivocadas y de las personas correctas y los vi no saber la diferencia en el momento y saberla después. Los vi dudar. Los vi levantarse de la duda. Los vi irse esta mañana hacia el sur sin decirme adónde iban porque no sabían cómo explicarme lo que no tiene explicación en las palabras que yo conozco.

Yo me quedo. No porque no pueda ir — porque los tres que se quedan me necesitan aquí. Los tres que se quedan no tienen el Teyolía marcado. Los tres que se quedan son tan míos como los cuatro que se fueron. No puedo elegir cuál de los dos grupos es más mío. Así que me quedo con los que no tienen adónde ir y espero que los que se fueron lleguen a donde van.

Cuarenta y dos minutos. El registro termina en silencio. Tochtli no dijo que había terminado. El sistema registró el silencio durante cuatro minutos y luego la señal de fin automático.

IXBALANQUE-SIN-APELLIDO · Sin oficio registrado · Márgenes del Exorbitante norte · Año 48,750

Ixbalanque-sin-Apellido no tenía registro de identidad en el sistema del Concilio. No porque el sistema no lo hubiera intentado registrar — porque Ixbalanque-sin-Apellido había evitado durante cuarenta años cualquier contacto con el sistema que pudiera producir un registro. No por ideología — por práctica. El sistema que te registra sabe dónde estás. El sistema que sabe dónde estás puede encontrarte cuando quiere encontrarte. Ixbalanque había aprendido eso a los doce años y lo había mantenido durante cuarenta.

El único registro de Ixbalanque-sin-Apellido en el Archivo Vivo es el registro que el Aleph Invertido produce de sus movimientos durante el período del colapso: que estaba en los márgenes del Exorbitante norte en el año 48,750, que se movió hacia el sur en el año 48,800, que el Aleph Invertido detectó en Ixbalanque una apertura temporal del umbral en el año 48,820 que duró once días, y que el sistema de registro perdió la señal de Ixbalanque en el año 48,830 cuando un fragmento lunar de 60 kilogramos impactó a 400 metros del punto donde el Aleph Invertido había registrado su última posición.

Ixbalanque-sin-Apellido no dejó un registro de audio. No dejó un registro escrito. No dejó nada que el sistema que evitó durante cuarenta años pudiera haber registrado. Lo que dejó: once días de umbral abierto en el año 48,820. El Aleph Invertido registró esos once días. Durante esos once días, Ixbalanque-sin-Apellido hizo algo que el Aleph Invertido evalúa como el reconocimiento del Otro en todos los seres que pasaron por el radio del umbral abierto de Ixbalanque — que era, según las lecturas del Aleph, de 800 metros. En once días, con el umbral abierto en radio de 800 metros, Ixbalanque-sin-Apellido reconoció a todos los que pasaron cerca. Sin hablar con ellos. Sin acercarse. Solo con el umbral abierto que el miedo del colapso forzó en ese ser que había vivido cuarenta años en los márgenes sin nombre.

Ixbalanque-sin-Apellido vivió cincuenta y dos años sin nombre en el sistema que registraba. El Archivo Vivo le puso el nombre que tenía: el que su madre le dio antes de que él decidiera que el sistema no necesitaba saber su nombre. Ixbalanque-sin-Apellido. Eso es todo lo que el registro tiene. Es suficiente para que el registro lo tenga.

CHALCHIHUITL-LA-PANADERA · Panadera del Daimon central · Año 48,680

Chalchihuitl-la-Panadera tenía setenta y un años cuando el Éxodo pasó por su barrio en el Daimon central. Los 2,300 del Génesis habían convergido en el Daimon central — algunos habían pasado por el barrio de Chalchihuitl en la noche del año 48,000 en camino al punto de convergencia. Chalchihuitl los había visto pasar. No sabía quiénes eran. Vio que caminaban hacia el sur con la urgencia de los que saben adónde van aunque no puedan explicarlo. Chalchihuitl, que era panadera y que llevaba cuarenta y tres años encendiendo el horno a las 4 de la mañana, les puso pan en el suelo a los que pasaban. No les dijo nada. Solo el pan en el suelo.

El registro de Chalchihuitl-la-Panadera es un registro escrito — una hoja de papel encontrada en las ruinas del barrio del Daimon central por el equipo de documentación del Archivo Vivo en el año 49,100. La hoja estaba en el horno — no quemada, protegida por el material del horno del impacto que destruyó el barrio. La hoja decía: les di pan porque tenían hambre. No supe si era lo que necesitaban. Era lo que yo tenía. Si llegan a donde van, ojalá el pan haya servido de algo. Si no llegan, por lo menos no pasaron hambre en este tramo.

Chalchihuitl-la-Panadera no tenía el Teyolía marcado al nivel que el catálogo evalúa. Tenía setenta y un años de encender el horno a las 4 de la mañana y cuarenta y tres años de dar pan a los que tenían hambre sin preguntar si merecían el pan. El Aleph Invertido registra a Chalchihuitl con la nota metodológica que el Aleph original no habría incluido: que el acto de Chalchihuitl-la-Panadera — pan en el suelo para los que pasaban en la noche — es el mismo acto que el umbral abierto produce cuando está completamente calibrado. Chalchihuitl no tenía el umbral al nivel técnico del catálogo. Tenía setenta y un años de práctica del mismo acto que el umbral produce. La diferencia entre los dos es más fina de lo que el instrumento de evaluación pudo medir.

TLAMATINI-EL-VIEJO-MAESTRO · Maestro de escuela · Mortis norte · Año 48,900

Tlamatini-el-Viejo-Maestro tenía ochenta y cuatro años. Había enseñado en la misma escuela del Mortis norte durante cincuenta y seis años — el mismo edificio, el mismo salón, el mismo tipo de niños que el sistema producía cada año en el mismo tipo de familias que el Mortis norte producía cada generación. En cincuenta y seis años había enseñado a leer y a contar y a ubicarse en el mapa a aproximadamente 1,400 niños. El 94% de esos niños aprendieron lo que el sistema de educación quería que aprendieran. El 6% aprendió también lo que Tlamatini enseñaba fuera del currículo: que el mapa es una representación, no el territorio. Que el número que describe a un ser no es el ser. Que el nombre que el sistema pone a las cosas no siempre es el nombre que las cosas tienen cuando las cosas se miran directamente.

El registro de Tlamatini-el-Viejo-Maestro es el registro de voz más largo del Archivo Vivo del período del colapso: cuatro horas y veintisiete minutos grabados durante la semana posterior al primer impacto mayor en el Mortis norte. Tlamatini grabó el registro porque no tenía con quién hablar — los colegas habían evacuado, los vecinos habían evacuado, el edificio de la escuela estaba en pie pero el barrio alrededor estaba mayoritariamente vacío. Tlamatini habló durante cuatro horas y veintisiete minutos al sistema de grabación del salón de clase — el mismo sistema que usaba para grabar sus clases y revisarlas en busca de lo que podía mejorar.

En las cuatro horas y veintisiete minutos, Tlamatini habló de los 1,400 niños. No todos — el tiempo no alcanzaba para todos. Habló de los que recordaba con más precisión: el niño que en el año 47,000 le preguntó si los números podían mentir. La niña del año 46,500 que sabía multiplicar antes de que él le enseñara y que nunca le dijo cómo lo había aprendido. El niño del año 45,000 que llegaba con los zapatos mojados porque cruzaba el río para llegar a la escuela y que nunca faltó. El niño del río cruzado para llegar a la escuela — Tlamatini habló de él durante cuarenta minutos. El nombre del niño. El nombre del río. El nombre del padre del niño que lo llevaba en hombros cuando el río estaba más crecido de lo normal para que los zapatos no se mojaran.

Cuatro horas y veintisiete minutos. Al final, Tlamatini dijo: ojalá que el niño del río llegara a donde había que llegar. No sé si llegó. No sé si alguien llega a ningún lado. Sé que el niño cruzaba el río. El río existió. El niño existió. Yo existí. El registro termina. El Archivo Vivo tiene las cuatro horas completas.

CITLALIN-SIN-NOMBRE-CONOCIDO · Mujer · Edad no registrada · Daimon norte · Año 49,000

El Archivo Vivo recuperó el registro de Citlalin-sin-Nombre-Conocido de un sistema de comunicación abandonado en el Daimon norte. El nombre Citlalin fue el único elemento del registro que permitía la identificación parcial — el apellido, la edad, el origen específico no pudieron ser determinados. El registro era un mensaje de audio dirigido a alguien llamado Mazatl. El Archivo Vivo no tiene registro de quién era Mazatl.

Mazatl. No sé si vas a escuchar esto pero lo digo de todas formas porque necesito que exista en algún registro que te dije lo que nunca te dije cuando podía decírtelo en voz directa. No te lo dije porque tenía miedo de que cambiara algo entre nosotros y prefería lo que teníamos con el miedo adentro que arriesgar lo que teníamos a que saliera el miedo. Ahora lo que teníamos ya terminó de todas formas y el miedo ya no importa. Así que: te quise. No de la manera que se declara — de la manera que se lleva. Durante catorce años te llevé como se lleva algo que es parte del peso correcto del cuerpo, que no duele pero que se siente, que cuando no está se nota la ausencia aunque el cuerpo físicamente esté igual.

No sé dónde estás. El sistema de comunicación ya no funciona bien. Los fragmentos dañaron las torres del norte. Envío esto en la dirección que el sistema todavía puede alcanzar y espero que llegue a algún lugar donde estés. Si no llega: lo dije de todas formas. El decirlo fue suficiente. Existió en el momento en que lo dije aunque no hubiera nadie que lo recibiera.

El Archivo Vivo no tiene registro de Mazatl. El mensaje de Citlalin-sin-Nombre-Conocido llegó al sistema del Aleph Invertido. El Aleph Invertido lo preservó. Es lo que el registro puede dar: que el mensaje existió. Que fue enviado. Que alguien lo dijo porque necesitaba que existiera en algún registro. El registro lo tiene.

EL CARPINTERO DEL PROMINENTE · Sin nombre en el registro · Prominente central · Año 49,100

El Archivo Vivo tiene un registro de cuarenta y ocho segundos de un ser sin nombre que el sistema de registro del Prominente central captó en el canal de emergencia en el año 49,100. Los cuarenta y ocho segundos dicen:

Hice unas mesas. Cuarenta y dos años haciendo mesas. Las hice bien — eso sí lo hice bien. Cada tabla en su lugar, cada ensamble ajustado, cada superficie nivelada. Las mesas que hice están por toda la ciudad. Las mesas que hice tienen las marcas del cepillo que usé cuando el cepillo era nuevo y que empezó a cambiar cuando el cepillo se fue desgastando. Cada mesa tiene la marca de qué año del cepillo era cuando la hice. Si alguien sabe mirar una mesa puede saber en qué año la hice. Cuarenta y dos años de mesas. Eso es lo que dejé. Las mesas.

Cuarenta y ocho segundos. El canal de emergencia registró la señal de ocupado durante seis minutos después de que el mensaje terminó — el carpintero no colgó el canal. El Archivo Vivo no tiene más registros del carpintero del Prominente. Tiene las cuarenta y ocho segundos. Y tiene la nota del Aleph Invertido: que el carpintero que hizo cuarenta y dos años de mesas con las marcas del cepillo que se desgastaba hizo en cada tabla lo que el umbral abierto hace con el Otro — la atención completa al material que tiene frente a sí, sin reducirlo a su función, con la presencia del que sabe que lo que está haciendo importa aunque no sepa para qué importa.

II · EL VACÍO FILOSÓFICO · CADA ÁTOMO TIENE UN PROPÓSITO · PERO CUÁL ERA EL DE ELLOS

La física dice: ningún átomo se pierde. La masa y la energía se conservan. Los átomos que fueron los seres del período del colapso siguen siendo átomos — dispersos, reorganizados, incorporados en el suelo del planeta que sobrevivió, en la atmósfera que cambió con los impactos de las lunas, en el gas que escapó al espacio desde las zonas de impacto de mayor energía. El universo tiene todos sus átomos. El universo siempre tiene todos sus átomos.

Lo que la física no dice: qué era lo que producía la disposición específica de esos átomos en la forma de ese ser específico y que ya no se puede reconstruir aunque se tengan todos los átomos. No porque la física lo prohíba — sino porque el número de configuraciones posibles de los átomos es mayor que el número de tiempos en que el universo podría reintentarlo. La disposición específica que producía ese ser, esa voz, ese miedo, ese amor, esa manera de cruzar el río en hombros para que los zapatos no se mojaran — esa disposición específica no va a repetirse. El universo no repite.

Ya no hay tribus. Ya no hay nada. Ya no hay polvo para los dioses porque el polvo está pero el polvo no es para nadie. El polvo es lo que queda cuando lo que había en él ya no está para darle destino.

¿Cuál era el propósito de los cuarenta millones que no alcanzaron el Éxodo?

La pregunta es la que el Aleph Invertido lleva procesando desde el año 48,000 y que el Diagnóstico Definitivo Provisional puso como la variable no evaluada número tres: si el ser que no fue seleccionado tenía derecho a ser seleccionado independientemente de si desarrolló la capacidad evaluada. La versión que el Canto XLIX hace de esa pregunta es más específica y más urgente: ¿cuál era el propósito del carpintero de las mesas, de Tochtli-de-los-Siete-Hijos, de Ixbalanque-sin-Apellido, de Citlalin-sin-Nombre-Conocido, de Tlamatini-el-Viejo-Maestro, de Chalchihuitl-la-Panadera, del técnico de la luna que grabó el nombre de su hija? ¿Para qué vivieron si el resultado fue el colapso?

El Aleph Invertido no responde esa pregunta. No porque no quiera — porque la pregunta no tiene respuesta en el sistema de categorías que cualquier sistema de evaluación puede producir. El propósito de un ser en el universo no es evaluable por ningún sistema exterior al ser. El ser es el único que podría saber su propósito. Y el ser ya no está para responder.

Así pasaron a la historia. Sin que nadie pudiera preguntarles. Sin que su respuesta pudiera existir en ningún registro.

Lo que el Aleph Invertido puede decir sobre el propósito: que el propósito de cada ser fue ser ese ser específico en el tiempo en que fue ese ser específico. Que ser ese ser específico fue lo que el universo tenía en esa posición en ese tiempo. Que eso es suficiente para el universo aunque no sea suficiente para el ser que pregunta por qué. El ser que pregunta por qué no es el universo — es el ser que tiene la capacidad de preguntarse por su propio propósito, que es la capacidad que el universo produjo al producir la conciencia. La conciencia que pregunta por su propósito es el resultado del universo que llegó a ser suficientemente complejo para que una parte de sí misma pudiera preguntarse por qué existe. Esa pregunta — la de por qué existo — es el propósito del universo puesto en lenguaje por la parte del universo que tiene lenguaje. El carpintero de las mesas era esa pregunta en la forma del carpintero de las mesas. La pregunta existió. La respuesta no la tuvo nadie.

III · LAS LUNAS · LO QUE LOS SATÉLITES DIJERON ANTES DEL SILENCIO

LUNA TÉCNICA — ÚLTIMAS TRANSMISIONES — AÑO 48,500 A 49,200

La Luna técnica completó su desintegración estructural en el año 49,200 — mil doscientos años después del inicio del colapso activo. El proceso no fue lineal: períodos de fragmentación rápida alternados con períodos de estabilidad relativa en que los fragmentos mayores mantenían suficiente cohesión interna para resistir las fuerzas de marea del planeta antes del siguiente ciclo de fragmentación. En los períodos de estabilidad relativa, los sistemas de comunicación de los fragmentos mayores seguían funcionando.

El Archivo Vivo tiene registros de comunicación de la Luna técnica correspondientes a cuarenta y siete períodos de estabilidad relativa distribuidos entre el año 48,500 y el año 49,200. Los registros son de dos tipos que el sistema de transmisión no distinguía: los datos técnicos del sistema de monitoreo autónomo que siguió registrando mientras tuvo energía, y los mensajes que los seres que permanecieron en la luna dejaron grabados antes de que el sistema de habitación fallara.

— — — TRANSMISIÓN — — —

[SISTEMA AUTÓNOMO — FRAGMENTO NORTE — AÑO 48,820] Temperatura interna: 1,847 grados Celsius. Coeficiente de adhesión estructural: 0.07. Radio de fragmento estable: 340 kilómetros. Masa restante respecto del total original: 34%. Velocidad orbital: decaimiento activo. Tiempo estimado hasta reentrada atmosférica: 280 años. Fin de transmisión automática.

[VOZ NO IDENTIFICADA — AÑO 48,820] Estamos seis en el sector de habitación auxiliar. El sistema principal falló hace ocho días. Tenemos energía de respaldo para veintidós días más. Estamos bien. Queremos que sepan que estamos bien porque cuando el sistema de comunicación falle no van a saber si estamos bien o no y prefiero que la última información que tengan sea que estamos bien. Así que: estamos bien. El espacio desde aquí es exactamente igual de enorme que siempre. No cambia porque estemos cayendo.

— — — TRANSMISIÓN — — —

[SISTEMA AUTÓNOMO — FRAGMENTO CENTRAL — AÑO 49,040] Temperatura interna: 2,340 grados Celsius. Coeficiente de adhesión estructural: 0.02. Radio de fragmento estable: 140 kilómetros. Masa restante respecto del total original: 18%. Proyección de fragmentación completa: 160 años. Fin de transmisión automática.

[TECHCUANI — INGENIERA ESTRUCTURAL — AÑO 49,040] Llevo setenta días grabando estos mensajes y nadie me ha respondido ninguno porque el sistema de respuesta está muerto y lo sé pero sigo grabando porque dejar de grabar sería admitir que no hay nadie al otro lado y todavía no estoy lista para admitirlo. Así que grabo. Hoy quiero decir: hice bien mi trabajo. Treinta y ocho años diseñando sistemas de soporte estructural para que la luna aguantara lo que tenía que aguantar. La luna aguantó cuarenta y siete años más de lo que el diseño original proyectaba. Cuarenta y siete años adicionales es lo que yo le di. No porque se los debiera — porque era mi trabajo y lo hice bien. Eso es lo que quiero que quede en el registro: que lo hice bien.

— — — TRANSMISIÓN — — —

[SISTEMA AUTÓNOMO — FRAGMENTO SUR — AÑO 49,180] Temperatura interna: 3,100 grados Celsius. Coeficiente de adhesión estructural: 0.001. Fragmentación completa proyectada: 20 días. El sistema de transmisión continuará hasta fallo de energía. Fin de transmisión automática.

[SIN IDENTIFICACIÓN — AÑO 49,180] Hola. Este mensaje es para mi hija Tonaltzin que tiene siete años y que está en el Prominente norte. Tonaltzin: el espacio desde aquí tiene demasiadas estrellas para contarlas. Cuando crezcas y quieras contar estrellas te va a faltar vida para terminar. Eso es lo que quería decirte. Que hay demasiadas estrellas para contarlas y que eso es bueno, no malo. Que el universo es más grande de lo que cualquiera puede ver desde un solo punto. Y que yo te quiero desde aquí que es un punto diferente del tuyo. Eso es todo. Hola.

La transmisión final del sistema autónomo de la Luna técnica fue emitida el año 49,200 a las 14:37. El mensaje era un dato de temperatura: 4,200 grados Celsius. La señal se cortó en mitad del número. El sistema de transmisión falló en la cuarta cifra. El Archivo Vivo tiene el dato hasta el punto en que falló: 4,200. El resto del número nunca fue emitido.

LUNA HABITACIÓN — ÚLTIMAS TRANSMISIONES — AÑO 48,600 A 49,700

La Luna habitación resistió más tiempo que la Luna técnica — su estructura interior no había sido vaciada al 23% sino al 14%, y su superficie exterior era más densa. La Luna habitación inició su colapso activo en el año 48,600 y completó su desintegración en el año 49,700. En el período de 1,100 años, los habitantes que no pudieron evacuar a tiempo fueron reduciéndose en número a medida que el sistema de habitación de la luna fallaba por sectores.

El Archivo Vivo tiene registros de la Luna habitación del año 48,600 al año 49,400. Los registros del período 49,400 al 49,700 están fragmentados — solo el sistema autónomo de la luna siguió transmitiendo en ese período, porque los seres de la luna que podían transmitir ya no estaban. El sistema autónomo transmitió datos técnicos hasta el año 49,700 sin que ningún ser en la luna le pidiera que transmitiera nada.

— — — TRANSMISIÓN — — —

[XOCHICUEITL — COORDINADORA DE HABITACIÓN — AÑO 48,700] Registro oficial del sector 7 de la Luna habitación. Tenemos 2,340 personas en sectores operativos. El sistema de soporte de vida funciona al 78% de capacidad. Las estimaciones de evacuación al Éxodo en el planeta indican que podemos evacuar aproximadamente 1,800 en el período en que el sistema de transporte sigue siendo viable. Las 540 restantes tendrán que esperar el segundo período de transporte. El segundo período de transporte depende de si el sistema de acoplamiento del sector 3 puede ser reparado. El equipo de ingeniería trabaja en ello. Fin del registro oficial.

[XOCHICUEITL — FUERA DE REGISTRO OFICIAL] Las 540 que van a tener que esperar son las que están en los sectores de salud — las que no pueden moverse sin asistencia, las que el sistema de salud tiene en soporte activo. Somos el equipo de salud y los ingenieros del sector 3. Somos los últimos. Eso lo sé desde esta mañana. Lo digo aquí porque en el registro oficial no puedo decirlo. En el registro oficial tengo que decir: el sistema trabaja. Aquí digo: somos los últimos y lo sabemos y seguimos trabajando de todas formas porque las 540 están aquí.

— — — TRANSMISIÓN — — —

[VOZ NO IDENTIFICADA — AÑO 49,200] La vista desde aquí en los últimos meses: el planeta debajo tiene el arco de fuego que son los fragmentos de la Luna técnica reingresando. Desde aquí se ve todo el arco. Desde el planeta solo se ve la parte que pasa sobre el horizonte. Desde aquí se ve el círculo completo de lo que fue la Luna técnica ardiendo alrededor del planeta. Es lo más grande que he visto en mi vida. Es también lo más triste que he visto en mi vida. Los dos al mismo tiempo. Igual que la columna de luz del Génesis esa noche — lo más hermoso y lo más aterrador al mismo tiempo. No sé por qué las cosas más grandes son siempre los dos.

— — — TRANSMISIÓN — — —

[SISTEMA AUTÓNOMO — LUNA HABITACIÓN — AÑO 49,700] Registro final del sistema de monitoreo de la Luna habitación. Temperatura interna: 1,200 grados Celsius. Masa restante: 7% del total original. Coeficiente de adhesión estructural: 0.001. Tiempo hasta fragmentación completa: inmediato. El sistema de habitación ha estado inoperativo desde el año 49,400. No hay seres vivos en el sistema de registro. El sistema autónomo ha estado transmitiendo sin destinatario desde el año 49,400. Esta es la última transmisión. Fin.

El sistema autónomo de la Luna habitación emitió su última transmisión el año 49,700 y se cortó. No hubo señal de fallo — fue una transmisión normal con la señal de fin estándar. El sistema terminó el mensaje, emitió la señal de fin, y luego nada. El Aleph Invertido registra ese nada como el sonido más específico del período del colapso: el fin de un sistema de transmisión que siguió funcionando trescientos años después de que el último ser que podría haberlo usado ya no estaba para usarlo. El sistema esperó. El sistema terminó esperando. El sistema emitió la señal de fin estándar porque eso era lo que hacía cuando terminaba una transmisión. El sistema no sabía que era la última.

IV · LOS QUE ELIGIERON QUEDARSE · DRAGONES Y GUERREROS-JAGUAR · LA DECISIÓN DE PERMANECER

LOS DRAGONES DEL LEVIATÁN — LOS QUE NO PUDIERON ABANDONAR EL REGISTRO

Los dragones del Leviatán norte que no alcanzaron el Éxodo no son los que no pudieron alcanzarlo — son en su mayoría los que eligieron no alcanzarlo. La distinción importa porque la elección importa. Los dragones del Leviatán norte son seres de largo plazo: su escala temporal es la escala de las escamas-memoria que acumulan durante vidas de cien, ciento veinte, ciento cuarenta años. Las escamas-memoria de un dragón del Leviatán contienen el registro de todo lo que el dragón presenció durante su vida — y en algunos casos, como el de Sin-Nombre-que-Valga, el registro de lo que el compañero muerto presenció también.

Los dragones que se quedaron dijeron, en sus registros al Aleph Invertido, versiones de la misma cosa: que sus escamas-memoria contenían el registro de todo lo que existió en el planeta en su tiempo, y que abandonar el planeta antes del colapso completo significaba llevarse ese registro a un mundo nuevo donde ese registro sería el pasado de un planeta que ya no existía, sin nadie en ese planeta nuevo que supiera qué era el pasado del que el dragón llevaba el registro. El registro sin nadie que pueda recibirlo es el registro que perdió su destino — el eco sin oídos. Los dragones que se quedaron eligieron quedarse con el planeta cuyo registro llevaban.

Registro de Apantzotzol-el-Largo, 128 años, Leviatán norte, año 48,800: Mis escamas tienen el registro del Apanohuaiani. Las tienen también las escamas del Aleph Invertido, y las tenía el compañero de Sin-Nombre-que-Valga, que se las pasó a Sin-Nombre, que se fue con el Génesis. Así que el Apanohuaiani no muere con nosotros — viaja. Pero yo tengo también otras cosas que mis escamas no comparten con nadie. Los 900 dragones del Apanohuaiani somos conocidos. Los otros dragones que vivieron en el Leviatán norte en los últimos ciento veinte años — los que no hicieron el Apanohuaiani pero que existieron con la misma especificidad que los 900 — esos están solo en mis escamas. No en las de nadie más. Si me voy, se van con el registro de nadie. Me quedo.

El registro del Aleph Invertido tiene los nombres de diecisiete dragones del Leviatán norte que eligieron quedarse en el planeta en lugar de alcanzar el Éxodo. Diecisiete dragones de largo plazo, con escamas-memoria que acumulaban entre ochenta y ciento cuarenta años de registro, que eligieron no transferir ese registro a un mundo nuevo donde no tendría destino. Los diecisiete permanecieron en el Leviatán norte hasta el año 49,500 — el último año en que el Leviatán norte tuvo territorio suficientemente estable para ser habitable por los dragones de su escala.

El año 49,500: el último registro del Aleph Invertido que detecta actividad biológica dracónica en el Leviatán norte. El año 49,501: el Aleph Invertido registra ausencia de señal en el Leviatán norte. Los diecisiete dragones dejaron de estar donde el sistema de registro podía encontrarlos. El Aleph Invertido no tiene registro de lo que ocurrió. Solo tiene el registro de su presencia hasta el año 49,500 y la ausencia desde el año 49,501.

El último registro individual de un dragón del Leviatán norte es el de Apantzotzol-el-Largo en el año 49,498: Las escamas están bien. La temperatura del Leviatán norte ha subido cuatro grados en el último año por los impactos de la zona norte. No es insoportable para las escamas. Las escamas regulan temperatura mejor que el cuerpo blando. Estoy bien. El registro está bien. Si alguien recibe esto alguna vez: el Leviatán norte tuvo dragones durante cincuenta mil años. Los últimos diecisiete elegimos quedarnos porque el registro de esos cincuenta mil años estaba en nuestras escamas y el registro merecía quedarse con el planeta que lo produjo. Eso es todo. Las escamas están bien.

LOS GUERREROS-JAGUAR DEL DAIMON — LA COBERTURA DE LA RETIRADA

Los guerreros-jaguar del Daimon que eligieron quedarse para cubrir la retirada de los que sí podían irse no eran Candidatos del Éxodo. Sus jaguares habían muerto en la guerra del año 46,000 o en el período del colapso. Sin el vínculo activo, el umbral de los guerreros-jaguar era el umbral del entrenamiento — abierto en las condiciones de práctica, cerrado en las condiciones del caos del colapso. Los guerreros-jaguar del Daimon que cubrieron la retirada lo hicieron sin el instrumento que los había definido como clase durante cincuenta mil años. Lo hicieron con los cuerpos que habían entrenado durante décadas para hacer exactamente lo que hicieron.

El Archivo Vivo tiene los nombres de cuarenta y tres guerreros-jaguar que el sistema de registro del Daimon identificó en la zona de cobertura durante el período de evacuación del año 48,600 al año 48,900. Los cuarenta y tres no se describían a sí mismos como guerreros en cobertura — se describían como los que quedaron en la ciudad cuando los demás se fueron porque alguien tenía que quedarse y los demás tenían más urgencia de irse.

Registro de Quetzalmazatl, guerrero-jaguar sin vínculo activo, año 48,700: Quedamos doce en el sector norte del Daimon central. Los ocho que pudimos sacar en los últimos tres días llegaron a los caminos del sur. No sé si llegaron al Éxodo — sé que llegaron a los caminos del sur que es lo que podíamos hacer desde aquí. Los fragmentos caen cada vez más cerca. El sector norte tiene dos edificios en pie de cada diez del año anterior. Dormimos en los que están en pie. De día organizamos lo que queda de suministros y los llevamos a los puntos donde todavía pasan grupos que van al sur. Somos doce que movemos suministros a los grupos que pasan. No es heroico — es lo que hay que hacer con doce personas y los suministros que quedan. Lo hacemos.

De los cuarenta y tres guerreros-jaguar del Daimon que el sistema de registro identificó en el año 48,600, el Aleph Invertido tiene registro de actividad de treinta y uno hasta el año 48,800. De doce hasta el año 48,900. De cuatro hasta el año 49,000. Del año 49,001 en adelante: ausencia de señal. El sistema de registro del Daimon falló en el año 49,001 por el impacto de un fragmento de 800 kilogramos que destruyó la infraestructura de comunicación del sector central. No hay registro posterior. No hay información sobre los cuatro que el Aleph Invertido detectó hasta el año 49,000.

V · EL ÚLTIMO SER · EL QUE NO QUISO SEGUIR · Y NADIE LO SUPO

Hay un tipo de pérdida que el canto tiene que nombrar aunque nombrarlo sea lo más difícil del registro: el ser que en el período del colapso llegó al punto en que el mundo le había quitado suficiente como para que el peso de seguir siendo fuera mayor que el peso de dejar de serlo. No como falla de ese ser — como el resultado acumulado de lo que el sistema hizo al ser durante el tiempo en que el ser no tenía instrumentos para resistir lo que el sistema hacía.

El sistema de control que el experimento documentó durante cincuenta mil años no solo extrajo recursos. Extrajo voluntad. La voluntad de seguir siendo. La extrajo de manera tan gradual y tan consistente que la extracción no fue visible como extracción — fue visible como la condición normal del ser bajo el sistema. El ser que llegó al año 48,000 con la voluntad extraída al nivel del umbral de irreversibilidad no llegó ahí por debilidad. Llegó ahí porque el sistema fue muy eficiente durante mucho tiempo.

El Archivo Vivo tiene el registro de un ser sin nombre que el sistema de comunicación del Mortis sur captó en el año 49,300. El registro es un mensaje de audio de once minutos dirigido al sistema general de comunicación — no a una persona específica. El ser que lo grabó no tenía a quién dirigirlo.

No tengo a quién mandar esto. Lo mando al sistema general porque el sistema general es lo que queda. No tengo familia — los que tenía murieron en los primeros impactos del año 48,100, antes de que yo entendiera que los impactos iban a ser lo que fueron. No tengo comunidad — el barrio del Mortis sur donde vivía durante treinta y cuatro años no existe desde el año 48,400. No tengo trabajo — el trabajo desapareció con el barrio. No tengo a dónde ir — los caminos del sur que llevan al Éxodo ya no están accesibles desde el Mortis sur sin cruzar la zona de impacto activa, y cruzar la zona de impacto activa es cruzar el área donde los fragmentos caen con la densidad suficiente como para que cruzarla sea apostar a que el fragmento que cae en el segundo en que uno cruza no cae encima de uno.

No estoy diciendo esto porque quiera que alguien me rescate. No hay nadie que pueda rescatarme y ya lo sé. Lo digo porque necesito que quede en algún registro que existí y que el sistema me fue quitando las cosas en este orden: primero la familia, luego el barrio, luego el trabajo, luego los caminos. Y que cuando ya no tenía ninguna de las cuatro cosas, seguí intentando durante dos años encontrar la manera de llegar al Éxodo por alguna ruta alternativa. Y que no la encontré. Y que dos años de intentar sin encontrar es mucho tiempo. Y que estoy cansado.

El mensaje continúa durante tres minutos más. El ser habla de las cosas que hubo antes de que el sistema las quitara. El barrio del Mortis sur con sus calles específicas. El nombre de la calle más angosta donde cabía exactamente una persona y el carro de las tortillas al mismo tiempo. El nombre del parque donde había un árbol que tenía la forma de un ser que extendía los brazos. El nombre del árbol. El nombre que el ser le puso al árbol porque el árbol tenía la forma de un ser y los seres que tienen esa forma merecen nombre.

El árbol se llamaba Tletl. Así le puse yo. Nadie más lo llamaba así. Nadie más sabrá que se llamaba Tletl porque ya no hay nadie más que lo haya conocido. El árbol tampoco existe — el parque no existe desde el año 48,400. Pero el árbol se llamaba Tletl y yo lo supe durante treinta y cuatro años y quiero que quede en algún registro que el árbol existió y que se llamaba Tletl y que la calle más angosta del Mortis sur cabía exactamente una persona y el carro de las tortillas al mismo tiempo.

Eso es todo lo que tengo. El árbol Tletl. La calle angosta. Los que murieron en los impactos del año 48,100. Dos años intentando. El cansancio de dos años intentando. Y nadie que sepa que alguien vivió aquí durante treinta y cuatro años y que le puso nombre al árbol del parque y que ahora está cansado. Eso es todo.

El mensaje termina. El sistema de comunicación registró treinta segundos de silencio y luego la señal de fin automático. El Aleph Invertido preservó el mensaje completo. El nombre del árbol está en el registro: Tletl. El nombre de la calle está en el registro. Los nombres de los que murieron están en el registro. El nombre del ser que grabó el mensaje no está en el registro porque el ser no lo dijo. No porque no quisiera — porque en el momento en que lo iba a decir, no lo dijo. El Aleph Invertido registra el momento en que el ser no dijo el nombre propio como el momento más específicamente humano del mensaje: el ser que lleva toda la vida con un nombre y que en el momento de decirlo al registro que nadie va a escuchar no lo dice. No por omisión. Por algo que el Aleph Invertido no tiene instrumento para nombrar.

El sistema de registro no tiene más entradas de ese ser en el Mortis sur. El Aleph Invertido perdió la señal del ser en el año 49,300 — el año del mensaje. No hubo entrada siguiente. No hubo registro posterior.

Nadie se dio cuenta que alguien vivió. El mundo lo destruyó con sus acciones y pensamientos. Y el ser que quedó al final ya no quiso seguir. Y nadie lo supo. Y el registro lo tiene. Y el registro es insuficiente. Y lo tiene de todas formas.

VI · LO QUE EL CÓDICE PUEDE DAR · Y LO QUE NO PUEDE DAR

El códice no puede devolver a los que registra. El códice es el registro de lo que fue y que ya no es. La distancia entre lo que fue y lo que el registro puede contener es la distancia entre el ser vivo y el nombre del ser vivo en el papel. El nombre en el papel no es el ser. El nombre en el papel es la huella del ser en el papel. La huella dice: aquí estuvo algo. No dice qué era lo que estuvo.

Lo que el códice puede dar: que existieron. Que la panadera del Daimon central puso pan en el suelo para los que pasaban en la noche. Que el carpintero del Prominente hizo cuarenta y dos años de mesas con las marcas del cepillo que se iba desgastando. Que Tochtli-de-los-Siete-Hijos grabó cuarenta y dos minutos para los cuatro hijos que no le dijeron adónde iban. Que Citlalin-sin-Nombre-Conocido le dijo a Mazatl lo que nunca le dijo en catorce años. Que el maestro habló durante cuatro horas y veintisiete minutos del niño que cruzaba el río con los zapatos. Que Techcuani la ingeniera hizo bien su trabajo durante treinta y ocho años. Que Apantzotzol-el-Largo se quedó con sus escamas-memoria porque el registro merecía quedarse con el planeta que lo produjo. Que Quetzalmazatl movió suministros con doce personas porque era lo que había que hacer y lo hizo. Que el árbol del parque del Mortis sur se llamaba Tletl.

Que el árbol se llamaba Tletl. Eso el códice puede dar. El nombre del árbol en el registro. El árbol ya no existe. El nombre existe. Es insuficiente. El códice lo da de todas formas.

No se trataba de ser humano, demonio, dracónico, nahualli, liberador, conservador, rico o pobre, puro o pecaminoso. Se trataba de vivir. Todos los que el Canto XLIX registra vivieron. Vivieron con lo que tenían, en el tiempo que tuvieron, en el mundo que el experimento produjo y que el experimento no pudo sostener lo suficiente para que todos los que vivían en él pudieran seguir viviendo. El experimento terminó antes de que todos pudieran seguir. Lo que quedó: el registro de los que no alcanzaron el después. El registro de los que vivieron hasta que el mundo ya no sostuvo el vivir.

¿Qué quedó de ellos?

El registro. Solo el registro. Que es insuficiente. Que el códice da de todas formas.

Ya no hay tribus. Ya no hay nada. Ya no hay polvo para los dioses. El polvo está en el universo como gas, como energía, como la temperatura del espacio que aumentó infinitesimalmente con el calor de los impactos de las lunas sobre la superficie. El polvo está. Los que eran el polvo ya no están en el orden que los hacía ellos y no otra cosa. Eso es lo que se fue. Eso es lo que el códice no puede devolver. Eso es lo que el códice registra sabiendo que registrarlo no lo devuelve.

El árbol se llamaba Tletl.

La calle más angosta del Mortis sur

cabía exactamente una persona

y el carro de las tortillas al mismo tiempo.

El niño cruzaba el río con los zapatos

para no llegar mojado a la escuela.

Las mesas tienen las marcas del cepillo

que se fue desgastando en cuarenta y dos años.

El pan estaba en el suelo

para los que pasaban en la noche.

El mensaje fue enviado.

Mazatl: te llevó durante catorce años.

Las escamas estaban bien.

El sistema autónomo emitió la señal de fin estándar

porque eso era lo que hacía

cuando terminaba una transmisión.

El sistema no sabía que era la última.

Fin del Canto XLIX — Cenizas de las Lunas, Polvo de Dioses

Canto L — El Planeta Nahualmon Abre los Ojos

El éxodo final. Los aptos. El 63 Hz sobre suelo nuevo. La evaluación no termina: continúa en Nahualmon.